Hay sueños que parecen imposibles cuando apenas comienzan a dibujarse en la imaginación de un chico. Para Marcos Frack, esos sueños tenían la forma de una largada mundialista, una bicicleta de BMX y la camiseta argentina sobre el pecho. Hoy, con apenas 16 años, ya no necesita imaginarlo: por segundo año consecutivo estuvo entre los mejores del planeta y terminó sexto en el Campeonato Mundial de BMX disputado en Australia.
Pero lo que más lo moviliza no es el resultado. Es saber que el objetivo que lo acompañó desde que empezó este deporte quedó atrás y que ahora aparece uno nuevo.
«Mi sueño más grande que tengo, como ya entré a las finales, sería ser campeón del mundo. Hay que trabajar para conseguirlo y en eso estamos», resume con la serenidad de quien entiende que el camino recién empieza.
El biker sanjuanino volvió a demostrar que su crecimiento no fue casualidad. Después de haber alcanzado la final en su debut mundialista en Dinamarca durante 2025, esta temporada dio otro paso adelante. No solo regresó a la definición del campeonato, sino que mejoró una posición para finalizar sexto del mundo en la categoría Crucero 15-16 años, consolidándose entre la élite internacional.
Sin embargo, detrás de ese resultado hubo mucho más que velocidad.
Un Mundial completamente distinto
Cada Mundial tiene su propia historia y el de Brisbane estuvo marcado por un protagonista inesperado: el clima.
Las lluvias y el fuerte viento complicaron el desarrollo de la competencia e incluso obligaron a modificar la programación de algunas categorías. Para Frack significó enfrentarse por primera vez a una situación desconocida.
«El primer día estuve corriendo con lluvia, algo que nunca había estado acostumbrado a hacer. Es la primera vez que corría con lluvia. Vuelta a vuelta lo pude ir solucionando hasta llegar a la final sintiéndome cómodo», contó.
Lejos de convertirse en una excusa, la experiencia terminó siendo una enseñanza. Adaptarse rápidamente a una pista completamente diferente fue una de las claves para avanzar frente a pilotos de países con enorme tradición en el BMX como Estados Unidos, Gran Bretaña, Brasil y Colombia.
Un pinchazo que pudo cambiarlo todo
Las carreras de BMX duran apenas segundos. Un pequeño error puede terminar con meses de preparación.
Y Marcos estuvo muy cerca de vivir uno de esos momentos.
Antes de disputar una de las mangas decisivas descubrió que la rueda trasera tenía una pérdida de aire. Ya en competencia sintió cómo la bicicleta respondía de manera diferente.
«Sentía la rueda desinflada y pensaba que en cualquier momento se me iba a resbalar y me iba a caer», recordó.
Cada salto parecía eterno.
«Iba salto a salto rogando que no pase nada y se me hizo muy larga la vuelta», confesó.
Aun así logró completar la manga, cambiar la cámara de la rueda y seguir avanzando hasta alcanzar nuevamente la final del campeonato.
Episodios como ese explican que, muchas veces, las historias más importantes del BMX suceden lejos del resultado final.
Defender la camiseta argentina
Cada vez que viaja al exterior, Frack asegura que experimenta la misma sensación.
«Siempre que corro una carrera internacional tener la camiseta de Argentina puesta es un orgullo. Se busca defenderla siempre lo máximo posible y llevarla a lo más alto del podio», expresó.
Representar al país es una responsabilidad que disfruta desde chico y que hoy adquiere una dimensión distinta al competir frente a los mejores pilotos del mundo.
Esa identidad también quedó reflejada en el recorrido que hizo durante el Mundial, superando mangas, octavos, cuartos y semifinales hasta conseguir nuevamente un lugar entre los ocho finalistas.
Doce años arriba de una bicicleta
Aunque todavía pertenece a una categoría juvenil, Marcos ya acumula una larga historia dentro del bicicross.
Su primera carrera fue en 2014, cuando apenas era un niño. Desde entonces nunca dejó de entrenar.
«Desde ahí no me bajo más de la bici», resume.
Cuando intenta explicar qué lo mantiene motivado tantos años después, no habla únicamente de los resultados.
«Me gusta mucho por las amistades, por la adrenalina, el entrenamiento, el esfuerzo que se hace y la competitividad que tiene este deporte», aseguró.
Son esas pequeñas cosas las que sostienen una pasión mucho antes de que lleguen los grandes logros.
Del sueño cumplido al próximo desafío
El año pasado soñaba con clasificar a una final mundialista.
Lo consiguió.
Este año quería demostrar que aquello no había sido casualidad.
También lo logró.
Ahora el desafío cambió.
«Ya estuve el año pasado. Lo que iba a buscar era estar de vuelta y mejorar resultados. Mejoré un puesto, quedé sexto», explicó con satisfacción.
Pero inmediatamente deja claro que todavía no está conforme.
«Siempre se busca ir a más», afirma.
Y esa frase resume el momento que atraviesa uno de los proyectos más prometedores del BMX argentino.
Lo que viene
Después de su destacada actuación internacional, Frack ya cambió el foco.
El próximo compromiso será el Campeonato Argentino en La Rioja, certamen que lidera con una ajustada ventaja en la tabla de posiciones. Más adelante llegará otro gran objetivo: el Campeonato Latinoamericano que se disputará en octubre en San Juan, una oportunidad especial para competir frente a su gente.
Antes de despedirse, eligió dedicar el momento a quienes lo acompañan desde siempre.
«Siempre agradecer a todos los que me apoyan, a mi familia, a mis amigos, a mi novia y a todos los que han estado siempre. Es algo muy lindo que tiene el deporte, el apoyo de la gente que quiero», expresó.
Con apenas 16 años, Marcos Frack ya dejó de perseguir el sueño de llegar a una final mundialista. Ese objetivo quedó cumplido dos veces. Ahora la meta es mucho más grande: seguir creciendo hasta pelear por el maillot arcoíris que distingue al mejor del planeta.
Entrevista realizada para el programa En 4D, que se emite por Canal 4.
El video completo se encuentra al final de la nota.